El derecho a la libertad y a la reinserción, pese a la comisión de un crimen horrendo
Por David R. Lorenzo
SANTO DOMINGO, REPUBLICA DOMINICANA, 5 DE MAYO 2026.- El 4 de mayo de 1966 trabaja en el desaparecido periódico Ultima Hora, cuando se informó sobre la ocurrencia de uno de los crímenes que más ha conmovido a la sociedad dominicana por su nivel de crueldad, el cual resultó ser el secuestro y posterior asesinato de 34 puñaladas del niño de 12 años, José Rafael Llenas Aybar.
Como el caso duró varios días, fui uno de los periodistas del vespertino que cubrió ese suceso. Para mí fue de un inmenso dolor conocer y escribir sobre el caso, y más cuando me enteré que el autor principal de tan salvaje hecho fue su primo, Mario José Redondo Llenas, en compañía de su amigo Juan Manuel Moliné Rodríguez, de 18 y 19 años, respectivamente, quienes eran dos jóvenes recién salidos de la adolescencia, pero, con ideas perturbadoras.

En esta oportunidad, no quiero narrar lo sucedido, ni sobre todas las especulaciones que se produjeron y la posible involucración del señor Luis Palmas de la Calzada y su hijo Martín Palmas Meccia, esposo e hijo de la embajadora argentina en ese momento en la República Dominicana, Teresa Meccía de Palmas, pero, sí referirme al hecho de que este 5 de mayo del 2026, Mario José Redondo Llenas acaba de salir de la cárcel, luego de cumplir la totalidad de su condena de 30 años. Diez años antes, lo había hecho Molino Rodríguez.
Llenas Aybar salió a las 7:04 de la mañana del Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo Hombre. Leyó ante la prensa un documento, donde pidió una vez más perdón por lo sucedido e hizo una síntesis de su vida de 30 años en la cárcel donde estudio varias carreras, entre ellas, derecho, tuvo un excelente comportamiento y ayudó a compañeros de prisión.

Periodistas, comentaristas, opinólogos, abogados y otras personas que están en los medios de comunicación han opinado sobre su salida, algunos a favor y otros en contra.
Entre los que lo rechazan han opinado que no debió salir de la cárcel, que tenía cumplir 10 años más, que los presos debieron salir de él, que debe apartarse de la sociedad y que el perdón que pide no es sincero, entre otras cosas.
Particularmente entiendo, que, pese al hecho cometido, y el dolor causado a muchas personas de sociedad, entre las que yo me incluyo, entiendo que él ya cumplió su pena y merece una vida nueva.
Es probablemente que él sea la única persona en la República Dominicana que ha cumplido la totalidad de su pena de 30 años. Tiene también la virtud de que no se corrompió en la cárcel, y que se preparó académicamente.
Entiendo, que él no podrá borrar el pasado, ni quitarle hojas a su vida, pero si ponerles una nueva vida a sus páginas. El tiene derecho a ser feliz, dentro de lo cabe.
Sostengo que tiene pleno derecho a la reinserción social que es considerada un derecho humano fundamental de las personas sentenciadas y un fin esencial del sistema penitenciario, por lo que agredirlo verbal o físicamente, ultrajarlo, menospreciarlo, discriminarlo y hasta humillarlo es violatoria a la dignidad humana.
La reinserción social, está contemplada en el numeral 16 del artículo 40 de la Constitución Dominicana que dispone que “las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y la reinserción social de la persona condena”.
Así que hablar, de que el señor Llenar Aybar no debió salir, sino ser liquidado en la cárcel y que debe aislarse de por vida, es violatorio a sus derechos de ser un hombre libre, útil y reinsertarse a la sociedad, y más cuando se ha tenido un buen comportamiento por treinta años en una prisión, independientemente de lo que haya cometido y el dolor que haya causado.
Posdata: El autor es periodista, abogado de la República Dominicana y director del periódico “libertaddeexpresión.net”