El comportamiento sumiso y genuflexo del gobierno dominicano contra la valentía de decir "no"
Por David R. Lorenzo
En una ocasión el ex secretario de Estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger advirtió a los líderes mundiales que "es peligroso ser enemigo de los Estados Unidos, pero es fatal ser su enemigo".
El gobierno de la República Dominicana, encabezado por Luis Abinader, no sólo ha decidido ser amigo de los Estados Unidos, sino ser más amigo de la cuenta, y caer en ser el más servil y genuflexo de todos los que existen en el mundo con esa nación.
El Presidente quizás entienda que con ese acercamiento y el decirle que “Sí” a todo lo que le pida Donald Trump, la República Dominicana pasará a ser de una nación pobre, a un país más rico que suiza y que los Emiratos Árabes, Corea del Sur, Finlandia, Japón, Francia, Inglaterra y Alemania, entre otras.
Como en este gobierno nos hemos convertido en el estado número 51 de los Estados Unidos, los dominicanos deberíamos ser ciudadanos norteamericanos y recibir, por lo menos los pobres y los de la clase media, unos 3 mil dólares mensuales de ayuda, cono sucede con muchas personas en esa nación y en Puerto Rico. Pero, la realidad es otra. No ganamos absolutamente nada. Lo único que se gana es que Abinader salga en primera fila o al lado de Donald Trump en las fotos y los videos.
Bajo esa complacencia y docilidad, el gobierno dominicano les prestará nuevamente, o le concederá una nueva extensión temporal a los Estados Unidos, como ellos dicen, para que puedan operar aviones y personal militar en los aeropuertos de Las Américas y de San Isidro, dentro de la supuesta iniciativa de seguridad regional "Escudo de las Américas".
En la primera oportunidad, los aviones y el personal militar se utilizaron para la operación militar contra Venezuela, del pasado 3 de enero, que terminó con el secuestro del presidente de ese país, Nicolás Maduro.
En esta oportunidad, no se sabe bien para qué objetivo serán utilizados, pero, se puede especular que serían para atacar militarmente a Cuba, debido a las constantes amenazas que ha hecho la administración norteamericana a esa nación.
Ante tanta complacencia, creo que muchas veces, el decir a todo “sí”, puede ser muy perjudicial para el bienestar personal y el de una nación, porque al complacer a otros, por encima de nuestras necesidades, podemos crear conflictos de incalculables consecuencias. En cambio, decir “no" con asertividad se evita ceder ante el chantaje, la ruptura de las relaciones y se afianza el respeto hacia a uno mismo.
Frente a esa situación, sólo puede expresar mi indignidad por esa ridícula actuación de la República Dominicana, como lo he hecho antes, y advertirle a Luis Abinader, que se cuide, porque siempre "será peligroso ser amigos y sumisos de los Estados Unidos, aunque sea fatal ser su enemigo".